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5/06/2024

Un ascenso. Una bufanda. Una promesa.

Un día, camino de Castalia, Sofía me hizo una pregunta:
- Mamá, ¿Cuándo piensas quitar esa bufanda mugrosa del coche? y ya puestos...el banderín...lo has reparado muchas veces y Mario y yo te hicimos el escudo, podrías cambiarlo también.
Paré. La miré.

La bufanda mugrosa que dice ella, juraría que está tatuada ya en el salpicadero de Paquito (mi coche).
Esa bufanda ha cumplido la mayoría de edad esta temporada.

Tenía la mala costumbre de olvidar, muchas veces, coger una bufanda cuando iba a Castalia. Algunos domingos salía de casa por la mañana y ya no volvía hasta después del partido...otras veces, simplemente se me olvidaba. Esa fue la última que compré. Me acompañó a muchos partidos.

La dejé definitivamente en el coche, el día que mi padre decidió que Paquito era mío. Nos fuimos a nuestra aventura a Vilafranca. Se terminó lo de ir a Castalia. Nuestra vida cambió, mucho.

Cada fin de semana, la radio y la televisión, eran mis fieles compañeros para seguir lo que pasaba con mi equipo. Lloros, muchos. Y mi pobre bufanda (oye, y el banderín, que también está ahí desde el mismo instante que la bufanda) aguantaron nevadas y tormentas en la plaza...esperando volver.


No la volví a sacar nunca más. Terminó la radio. Volví a casa...y un día volví a Castalia. Pero la pobre bufanda, se quedó donde estaba.

Sofía volvió a insistir.

-Mamá, te he hecho una pregunta.
-Hija, si ascendemos. Cambio la bufanda cuando subamos.

Tengo que ser sincera. Entré un poco en pánico, porque viendo como iba todo...pues veía muy factible tener que cumplir con lo de quitarle la bufanda a Paquito.

Ayer, cuando volvíamos de Castalia, tardó "cero coma" segundos en insistir...

-Mamá...sabes que tienes que cumplir, ¿verdad?
-...suspiro...

Tengo miedo, de levantar esa bufanda...Lleva demasiados años ahí. Ha perdido completamente el color.
No la he movido ni una sola vez desde que decidí que se quedaba a vivir donde está.
Tengo horror de que se desintegre.
Ah...y el banderín.
Ese no me da miedo quitarlo, se cae cada vez que llega la romería de Santa Quiteria y añado una nueva cinta roja. Seguro que el escudo que hicieron mis criaturas, queda muy bonito. Solo queda pasar un rato de hacer manualidades y prepararlo para colgarlo.

Pero...ay la bufanda...en que momento se me ocurriría a mi decirle a Sofía que la iba a cambiar si ascendíamos.

6/18/2023

Somos albinegros

 Sofía hace allioli.

Es un domingo de nervios. Estos últimos domingos estamos poniendo a prueba la patata.

El fútbol... Eso de lo que nunca pensé escribir en este blog. Pero aquí estoy.

Un dia me preguntó Sofía, "Mamá, por qué eres del Castellón". Le dije que si un día iba a Castalia lo entendería. 

Y lo entendió. Sofía y Mario ya han venido conmigo y se han "contagiado".

Estas últimas semanas se me han revuelto muchos sentimientos. Ayudando a mis amigos de la Federación de Peñas, he visto y sentido Castalia como hacía años que no lo hacía.


Me saltó el instinto periodístico, sin querer y terminé haciendo una foto de la que se habló mucho. 

Pero ayer... Ayer salió mi yo niña. Aquella inocente Marian que apenas sabía nada, pero se sentaba domingo si domingo no en las escaleras de tribuna.

Hice lo mismo. Me senté en aquel escalón y miré a mi lado. Castalia vacío cobró vida. Señores con puro contentos... Y ahi, en su asiento, mi padre. "Anima Mari, anima!!". No se si fue una sonrisa o una lagrimilla, pero al volver, Mario corría por las escaleras.

Somos albinegros porque una vez nos llevaron de la mano a ver un partido... Y vibramos. No pudimos escapar de la locura. Mi padre... A mi padre no le llevó nadie. Fue una vez y, cuando la vida se lo permitió, hizo lo que estuvo a su alcance para que no desapareciera. Y, con orgullo, fue el presidente del Almazora filial del Castellón. 

Es domingo, Sofía hace allioli y yo... Brindaré con mi vermut blanco por una victoria albinegra. 

Pam pam orellut.